(Lo siento, Veldi: por tu culpa fue.)
Ya que estamos enchisma’os porque mandaremos a una boricua con zuecos que come mangú al próximo concurso de Miss Universe, me parece que llegó la hora de cuestionarnos si, de verdad, vale la pena seguir enviando chicas a competir en el negocito de Donald Trump. Como dijo la colega Adria Cruz en una reciente columna, las “misses” están para entretenernos pero, a decir verdad, aquí nos lo tomamos tan en serio como si se tratara de una competencia olímpica. O la apertura de un nuevo local de Krispy Kreme.
Claro, aunque rumiamos por la próxima consulta que –dicen los que saben—nos preguntaría de frente si queremos o no seguir en el limbo político que estamos, hay que pensar en opciones reales que salvaguarden esta bonita actividad que, según nos repitiera Raymond Arrieta en varias ocasiones, fue auspiciada por una distinguida filántropa de nombre "Jensy Penny". Señores, si nos quedamos como estamos o cambiamos a otro status, seguramente se arruinaría la soberbia oportunidad de que mandemos chicas por el mundo, luciendo bandas con el nombre de nuestra isla. Esto es muy, muy serio.
Para que tengan una idea: decidí analizar la existencia de un concurso llamado Miss Supranational, mencionado en el certamen auspiciado por Mrs. Penny como uno de los tantos que contará con una digna representación boricua. Si mis conocimientos no han sido violentados por algún ataque alemán, el prefijo “supra” significa “superior, por encima". Entonces, no me extrañará que una chica boricua llegue hasta el certamen ataviada de astronauta –como la chica de Bayamón, en su "simpático atuendo" representativo del Parque de las Ciencias. En realidad, la joven boricua necesitará el trajecito de marras y muchos otros con casco y oxígeno incluídos, ya que el objetivo del concurso es sobrevolar la atmósfera por encima de la constitución internacional ya conocida para buscar, por supuesto, la paz mundial. (Pausa para el "eye rolling".)
El tema no es nuevo, si consideramos que así viven nuestros ilustres políticos. Desde que empezó el tiempo de encuestas, cada uno de los contendientes al trono de La Fortaleza y sus respectivos achichincles se cantan como ganadores indiscutibles de los próximos comicios. De ahí se me ocurre la idea: ¿por qué no inventarse otro concursito alterno a la realidad? Para mí sería lo justo.
En principio, esas lindas muchachas que compiten por nuestra corona nacional no tendrían que responder a preguntas tan profundas como la realidad de la prostitución en la Internet, las opciones para contener la criminalidad además de la educación y la abstinencia sexual para evitar las enfermedades de transmisión sexual. ¿Por qué? Sencillo: en el universo paralelo, todo es bello. Las mujeres no salen a la calle en dubi, los hombres se amarran los calzones en la cintura, las viejitas se mecen en los sillones y los doñitos juegan dominó en la plaza. Nadie habla de “lo malas que están las cosas” ni teme salir al portón para recoger el periódico. Nunca hay fila en los bancos ni en los supermercados, y los empleados te tratan con infinita ternura, sin llamarte "mi amol" o "shico".
Me parece que deberíamos manifestar la idea: un mundo en el que nuestra vida se desdobla con facilidad, sin tapones ni crímenes, sin enfermedad ni escasez. Todo el mundo respeta las señales de tránsito y las calles no se convierten en natatorios si llueve por quince minutos corridos. Todos somos eternamente jóvenes y podemos incluir las frituras como parte de la pirámide alimentaria sin riesgo de desarrollar odiosos síndromes metabólicos o malditas enfermedades cardiovasculares. Producimos nuestra energía sin necesidad de tubos malditos, consumimos los alimentos cultivados en hermosos predios agrícolas y siempre –siempre—estamos preparados para enfrentar los huracanes (con artículos de primera necesidad; nada de cervezas, salchichas y galletas de soda). Me mudaría en un suspiro a ese universo paralelo, si no fuera porque ya está habitado.
¿Que usted no sabe? Pues claro: el Gobernador y sus ayudantes viven en ese paraíso desde el 2 de enero de 2009. De hecho, el concurso para escoger a Miss Parallel Universe Puerto Rico fue, precisamente, la semana pasada. Ganó una chica guapísima, alta y absolutamente natural --nada de cirugías ni celulitis. Rubísima como el trigo, nuestra digna representante nació en Michigan, de padre tejano y madre ucraniana. Tras ganar la corona, se anunció de inmediato el diseño de su traje autóctono, una interpretación fashion de la fuente central de Plaza Las Américas. La chica habla inglés perfecto, por supuesto y, ni pa’ salvar su vida, ha escuchado a Calle 13.
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domingo, 13 de noviembre de 2011
Paralelo
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miércoles, 27 de julio de 2011
Gargufo
Me imagino que, después de leer el título, ahí está rascándose la cabeza, preguntándose si me fumé algo de lo que le incautaron al Picu. Tranquilice su espíritu: gracias a mi amiguísimo Tony, hace unas semanas me enteré de que un par de nuevos personajes se integrarían a la “mitología ufológica puertorriqueña”. Bah, con toda la razón (y un poco más) pensará usted que suficientes maleantes, cochofles, bodrios e insulsas tenemos ya en nuestra fauna nacional como para inventarnos otros. Pues no me culpe a mí sino al propulsor de esta historia, un tal Reinaldo Ríos –a quien no me gustaría vincular con Osvaldo Ídem, el actor manisuelto.
Pues en gargufos pienso cuando leo las noticias sobre Jennifer López. Feliz, así dice que está ella, luego de celebrar por todo lo alto sus 42 años durante todo el fin de semana. Probablemente, cuando JLo se mira al espejo, seguro que ve a una mujer hermosa, adinerada, reconocida y, por supuesto, deseada por una buena parte de los hombres del mundo. Me atrevo a afirmar, sin embargo, que la contentura que le sale de las entrañas no solo tiene que ver con esas razones sino por otra, mucho más poderosa: tan pronto como se arreglen los asuntos legales, se habrá divorciado del espécimen que, según dicen los que saben, han avistado en los valles de Lajas.
¿Qué no me cree? Nada más mire la foto.
Sumergido entre el lluvioso clima veraniego que nos ha aguado los viajes baratos de pasadía al balneario, pensé que el mitológico gargufo compartido por Tony se había hundido en las pailas del olvido. Si analiza la foto, verá que esta criatura de las tinieblas tiene la misma cara de lagartijo chupao y colmillú, capaz de actuar con saña, celos y malas costumbres. No lo digo yo, sino la prensa: véase la larga lista de especulaciones que desparraman tinta mediática a troche y moche, implicando al susodicho con escándalos de marca mayor. Creo que, si le vieran aparecido por los descampados lajeños, hasta le espantaría las ganas de Indiana Jones al mismísimo Chemo Soto.
Entre tanto, nada parecería espantar del rostro de Roberto Alomar la sonrisa de satisfacción. Este domingo, después de olvidar incidentes que amenazaron con empañar el final de su prolífica carrera como “el mejor segunda base del mundo”, por fin fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas. Claro, todos pensarían que su sonrisa de satisfacción responde solamente al logro que enorgullece a la comunidad deportiva internacional. Pues añádase a la noticia otro triunfo para el pelotero: divorciatus est de la Gargufa Bronceada.
¿Que exagero yo? Examine la prueba.
En este caso, hay que andarse con cuidado al realizar el análisis. En primer lugar, se trata de una variedad femenina de la especie, tan seductora y apetecible como un pollo asado de Amigo. Aún con la marcada diferencia que se observa entre esta y el espécimen anterior, hay que ver que su afilada dentadura les hermana. En el primer caso, es pura desgracia genética; en este, además, la mordida viene acompañada de un hambre particular por la buena vida y el protagonismo que ventea sus intimidades como pantaletas tendidas al viento. Sus talentos intelectuales (también) son particularmente cuestionados, aunque nadie duda de su habilidad para descolgarse de sus plásticas sinuosidades a los varones que le colaboran con jugosos aumentos a sus bienes gananciales.
Señor Ríos, de verdad, quisiera conversar con usted alguna vez. Nada más quisiera saber las razones que tuvo para crear semejantes personajes mitológicos. Con todo respeto, me atrevo a decirle que nada más con mirar a su alrededor tendría una idea clara y contundente de que, en efecto, los personajes extraños y descontrolados salen a montón por chavo.
¿Qué todavía lo duda? Mire a este ejemplar:
¿Alguien sabe por dónde es la salida?
Pues en gargufos pienso cuando leo las noticias sobre Jennifer López. Feliz, así dice que está ella, luego de celebrar por todo lo alto sus 42 años durante todo el fin de semana. Probablemente, cuando JLo se mira al espejo, seguro que ve a una mujer hermosa, adinerada, reconocida y, por supuesto, deseada por una buena parte de los hombres del mundo. Me atrevo a afirmar, sin embargo, que la contentura que le sale de las entrañas no solo tiene que ver con esas razones sino por otra, mucho más poderosa: tan pronto como se arreglen los asuntos legales, se habrá divorciado del espécimen que, según dicen los que saben, han avistado en los valles de Lajas.
¿Qué no me cree? Nada más mire la foto.
Sumergido entre el lluvioso clima veraniego que nos ha aguado los viajes baratos de pasadía al balneario, pensé que el mitológico gargufo compartido por Tony se había hundido en las pailas del olvido. Si analiza la foto, verá que esta criatura de las tinieblas tiene la misma cara de lagartijo chupao y colmillú, capaz de actuar con saña, celos y malas costumbres. No lo digo yo, sino la prensa: véase la larga lista de especulaciones que desparraman tinta mediática a troche y moche, implicando al susodicho con escándalos de marca mayor. Creo que, si le vieran aparecido por los descampados lajeños, hasta le espantaría las ganas de Indiana Jones al mismísimo Chemo Soto.
Entre tanto, nada parecería espantar del rostro de Roberto Alomar la sonrisa de satisfacción. Este domingo, después de olvidar incidentes que amenazaron con empañar el final de su prolífica carrera como “el mejor segunda base del mundo”, por fin fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas. Claro, todos pensarían que su sonrisa de satisfacción responde solamente al logro que enorgullece a la comunidad deportiva internacional. Pues añádase a la noticia otro triunfo para el pelotero: divorciatus est de la Gargufa Bronceada.
¿Que exagero yo? Examine la prueba.
En este caso, hay que andarse con cuidado al realizar el análisis. En primer lugar, se trata de una variedad femenina de la especie, tan seductora y apetecible como un pollo asado de Amigo. Aún con la marcada diferencia que se observa entre esta y el espécimen anterior, hay que ver que su afilada dentadura les hermana. En el primer caso, es pura desgracia genética; en este, además, la mordida viene acompañada de un hambre particular por la buena vida y el protagonismo que ventea sus intimidades como pantaletas tendidas al viento. Sus talentos intelectuales (también) son particularmente cuestionados, aunque nadie duda de su habilidad para descolgarse de sus plásticas sinuosidades a los varones que le colaboran con jugosos aumentos a sus bienes gananciales.
Señor Ríos, de verdad, quisiera conversar con usted alguna vez. Nada más quisiera saber las razones que tuvo para crear semejantes personajes mitológicos. Con todo respeto, me atrevo a decirle que nada más con mirar a su alrededor tendría una idea clara y contundente de que, en efecto, los personajes extraños y descontrolados salen a montón por chavo.
¿Qué todavía lo duda? Mire a este ejemplar:
¿Alguien sabe por dónde es la salida?
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