Contrario a lo solicitado, recibí muchos mensajes en San Valentín. ¿Es que todavía les cuesta entender mi desolación?
Hoy, a través del Facebook, me enteré de que no estoy solo en esta tribulación. Artistas, cantantes y figuras del espectáculo se han unido a este doloroso reclamo.
Se los comparto a ver si se les despierta la fibra más profunda de sus endurecidas almas.
Gracias por su apoyo. Sigan orando por el regreso de mi amada.
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miércoles, 16 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Poema
Hoy, justo un día antes de que se celebre en todo el mundo Hallmark el famoso Día del amor y la amistad, he decidido revelar lo que guardo en el profundo clóset de mis secretos: sólo escribo versos cuando estoy sufriendo de amores.
Muy pocas veces he escrito poemas, y casi siempre han sido provocados por el profundo dolor de un amor imposible. En años más jóvenes, cuando era gordo e infeliz, sufría la frustración de sentir que la vida me acomodaba en las filas de atrás. Impotente y solitario ante el dolor de la indiferencia, producía rústicos versos que escribía en una libreta, sentado en los pasillos de mi amada Facultad de Humanidades de la UPR-Río Piedras.
Hoy, otra vez, revivo ese dolor profundo. Sin embargo, contrario a mi costumbre de antaño, no esconderé ni destruiré mis versos sencillos. Retomo con valentía esta faceta oscura de mi vida, dedicándole un sentido poema a un amor perdido que, honestamente, no sé cuándo regresará...
Estos versos que nacen de mi corazón marchito, endurecido y atribulado… A ustedes, les ruego, no me juzguen.
¡Oh, corned beef de mis amores,
no sabes cuánto te extraño!
Ni aunque pasen veinte años
olvidaré tus olores.
Llevo en mi piel tus sabores
y tu grasienta fragancia.
Eres recuerdo de infancia
que siempre quiero probar
y eso me hace gritar:
yo te extraño con cojones.
Este dolor lo sentí
desde que vi por la tele
que escasearían las mieles
de tus grasientos olores.
Ni con arroz y tostones,
ni con las papitas fritas:
no se verán las latitas
que Mami sabe guisar.
Por eso, quiero exclamar:
yo te extraño con cojones.
Hasta el Brasil voy a dar
a buscarte como sea,
aunque me digan que es fea
manera de protestar.
Es que no puedo aguantar
tantas penas y emociones
por no tenerte a mi lado.
Es casi como un pecado
no poderte disfrutar:
yo te extraño con cojones.
Por extrañarte, dedico
estos mis versos mejores
que apreciarán mis lectores
del pueblo de Puerto Rico.
Al mismo tiempo, critico
la indiferencia, señores.
Muchos, sin abrir el pico,
leyeron el titular
y, aunque tuve que callar,
yo te extraño con cojones.
Saborear tu amado guiso
es mi profundo deseo:
ya sea con unos guineos
o con un arroz blanquito.
De tus ansias me desquito
pensando en días mejores.
Regresarán tus olores
a la cocina de casa
y me hartaré de tu grasa.
Yo te extraño con cojones.
Corned beef amada, yo quiero
regalarte este homenaje
y compartir el mensaje
de mi corazón sincero.
Al despedirme, prefiero
secarme los lagrimones
que me produce tu ausencia.
Recordando tu presencia,
yo te extraño con cojones.
Mañana, en recordación a mi amada, vestiré de negro. Nadie me felicite ni me envíe corazones.
Muy pocas veces he escrito poemas, y casi siempre han sido provocados por el profundo dolor de un amor imposible. En años más jóvenes, cuando era gordo e infeliz, sufría la frustración de sentir que la vida me acomodaba en las filas de atrás. Impotente y solitario ante el dolor de la indiferencia, producía rústicos versos que escribía en una libreta, sentado en los pasillos de mi amada Facultad de Humanidades de la UPR-Río Piedras.
Hoy, otra vez, revivo ese dolor profundo. Sin embargo, contrario a mi costumbre de antaño, no esconderé ni destruiré mis versos sencillos. Retomo con valentía esta faceta oscura de mi vida, dedicándole un sentido poema a un amor perdido que, honestamente, no sé cuándo regresará...
Estos versos que nacen de mi corazón marchito, endurecido y atribulado… A ustedes, les ruego, no me juzguen.
¡Oh, corned beef de mis amores,
no sabes cuánto te extraño!
Ni aunque pasen veinte años
olvidaré tus olores.
Llevo en mi piel tus sabores
y tu grasienta fragancia.
Eres recuerdo de infancia
que siempre quiero probar
y eso me hace gritar:
yo te extraño con cojones.
Este dolor lo sentí
desde que vi por la tele
que escasearían las mieles
de tus grasientos olores.
Ni con arroz y tostones,
ni con las papitas fritas:
no se verán las latitas
que Mami sabe guisar.
Por eso, quiero exclamar:
yo te extraño con cojones.
Hasta el Brasil voy a dar
a buscarte como sea,
aunque me digan que es fea
manera de protestar.
Es que no puedo aguantar
tantas penas y emociones
por no tenerte a mi lado.
Es casi como un pecado
no poderte disfrutar:
yo te extraño con cojones.
Por extrañarte, dedico
estos mis versos mejores
que apreciarán mis lectores
del pueblo de Puerto Rico.
Al mismo tiempo, critico
la indiferencia, señores.
Muchos, sin abrir el pico,
leyeron el titular
y, aunque tuve que callar,
yo te extraño con cojones.
Saborear tu amado guiso
es mi profundo deseo:
ya sea con unos guineos
o con un arroz blanquito.
De tus ansias me desquito
pensando en días mejores.
Regresarán tus olores
a la cocina de casa
y me hartaré de tu grasa.
Yo te extraño con cojones.
Corned beef amada, yo quiero
regalarte este homenaje
y compartir el mensaje
de mi corazón sincero.
Al despedirme, prefiero
secarme los lagrimones
que me produce tu ausencia.
Recordando tu presencia,
yo te extraño con cojones.
Mañana, en recordación a mi amada, vestiré de negro. Nadie me felicite ni me envíe corazones.
Etiquetas:
amor perdido,
corned beef,
Día de San Valentín
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