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miércoles, 15 de julio de 2009

Traje típico

Para Joey, porque me lo pediste.

Hubo una encuesta; lo sé porque yo la vi.

En realidad, no fue una encuesta-encuesta: simplemente, la periodista Patricia Vargas de El Nuevo Día lanzó una pregunta, justo después de comentar en su nota que la nueva Miss Universe Puerto Rico no tenía traje típico. Según la nota de Vargas, la jovencita que nos representará en el concurso de marras no tiene el susodicho atuendo –que representaría el verdor de El Yunque—porque sus nuevos directores (en honor al cambio de gobierno) descartaron las ideas de la pasada administración.

Entonces, con un airecillo inocente (“sin querer queriendo”), la periodista cerró el escrito con un comentario así, como tan al aire… “Se aceptan sugerencias”.

Ay madre.

Mi abuela siempre decía que al pájaro ponzoñoso Dios no le da alas. Y en este país que la gente tiene demasiado tiempo libre –más aún con la crisis ésta del desempleo—era un deleite leer los comentarios cibernéticos respondiendo a la petición de Vargas. He aquí algunas sugerencias, de las más ingeniosas:

• De jibarita (con un vestido blanco, muchas flores, collares, etc.)
• De india taína (“fresca, libre, sensual, independiente e interesante”…)
• Del Morro (pintada de marrón, con una garita en la cabeza)
• De deambulante (con todo lo que ha tenido que pasar para recoger el dinero de su participación)
• De Sonia Sotomayor (bueno, los cibernautas la llamaron “Sonia, La Diosa de la Justicia)
• De marrayo (también pintada de marrón, emulando al típico dulce a base de coco, y a las subsiguientes consecuencias intestinales)

Pero el cuento no para ahí: decidí rebuscar en esos foros oscuros donde los “missólogos” se dedican a investigar, indagar y hasta ordenar las estrategias para manejar a las reinas de belleza. Ahí descubrí otro grupete de sugerencias; he aquí algunas:

• De negra (bueno, en realidad, decía algo así como que “reflejara la herencia de nuestros ancestros esclavos”… WTF!)
• De coquí (“están de moda”, decía el mensaje)
• De desempleada (a tono con los despidos del gobierno)
• De bandera de Puerto Rico (con el azul en dos tonos, según la nueva “controversia”)
• De iPod (bueno, eso lo dijo uno que le importa torta de qué se vista la muchacha)

Si vamos a hablar con sinceridad, el asuntillo de los trajes típicos siempre me ha parecido una estupidez. No sé qué se gana con ese embeleco de vestir a la pobre chica de mamarracho: a algún diseñador se le ocurre un tema folclórico y, de pronto, la muchacha tiene que cargar con un embeleco que le puede costar una intervención en el punto de seguridad del aeropuerto. Pero, aún en este siglo, todavía hay quienes convierten este tema en un asunto de discusión nacional.

Honestamente, yo me reí bastante con el que sugirió el iPod –porque de pronto es el artefacto nacional boricua. Entre eso, el Wii y el PSP, no hay nada que represente mejor a la juventud puertorra, que carga con esos artefactos como reflejo digno de su déficit de atención. Sin embargo, hay que admitir que es un poco cruel, aparte de que no creo que la muchacha consiga el endoso de los manufactureros de estos esperpentos que idiotizan.

Pero sí pienso que, en la era del reciclaje, podríamos considerar opciones más interesantes. He aquí mis sugerencias:

• De Perla del Caribe: Ya sé, Marisol plantó bandera con ese elemento. Sería cuestión de reciclarlo: buscar la almeja de cartón, echarle un par de potes de escarcha y listo.
• De IVU: Ah-ah. Sería muy antipático.
• De Tapón: ¿Habrá algo más típico que un tapón boricua? Los vemos por todos lados, son parte de nuestra idiosincrasia y nos representan como pueblo. El éxito está asegurado.
• De Primera Dama: Si al menos fuera Marge Simpson, sería divertido.
• De Piñones: Sumergida en un baño de aceite usado, la Miss colgaría de su cuerpo ristras de bacalaitos, empanadillas, alcapurrias y rellenos. En la cabeza, llevaría una bombilla –obviamente, una fritura sin bombilla es como un jardín sin flores.

Sin embargo, pienso que todos estos elementos quedarían atrás si se considerara uno que representara a la verdadera mujer boricua, ésa que engalana las calles de nuestras plazas y centros comerciales, y ejecuta con destreza su labor de proveedora de bienes para su familia. Pienso que su vestido típico sería sencillísimo: camiseta de Tweety o Betty Boop, pantalones tipo “leggins” –preferiblemente blancos, translúcidos y desgastados—uñas largas con diseñitos, en honor a una de nuestras próceres más ilustres, Ivy Queen “La Caballota”.

También llevaría un celular colgado del cuello, metido en un simulacro plástico que se asemeja a esos horribles zapatos “crocs” de colores. O tal vez tendría una de esas “cucarachas” –en realidad, aparatos de comunicación Bluetooth—colgando de alguna oreja. Por supuesto, cargaría en su mano la bolsa de Pitusa, llena de productos típicos del país: Lestoil, Ajax, Fabuloso y Clorox.

Y para completar el tropical atuendo, nuestra digna soberana se coronaría de gloria luciendo en su cabecita el peinado oficial de nuestras hermosas mujeres boricuas: El Dubi.

Apunta Desirée, que esta idea es “de grati”.