¿Que el alcalde de Mayagüez invertirá
fondos públicos para señalar a quienes osen atacar el buen nombre de su ciudad –y
el suyo—a través de los medios cibernéticos?
No me jodas.
Pues sí que sí, a don Guillo le ha dao con
esas changuerías. En aras de proteger la
integridad mayagüezana y la pulcritud de sus bigotes, tal parece que ha
convertido en una soberbia ordenanza municipal para autorizar “profundas
investigaciones” sobre cualquier ataque cibernético que atente contra el buen
nombre de la ciudad, “sus gerentes, funcionarios y empleados”. Según el documento, el gobernante tendría la
potestad de contratar a unos blogbusters –o algo así, me imagino—para detectar
cuanta letra se escriba en contra de su ciudad, de alguno de sus funcionarios,
incluyéndole. La razón –dice la nota publicada por Noticel—es señalar y perseguir a los “cobardes” que se esconden
bajo nombres falsos para atacar “de manera ilegal e irresponsable” a través de
las redes sociales, emprendiendo ataques viciosos que laceren el buen nombre de
un gobierno intachable.
A ver si lo entendí. Si, por ejemplo, ahora mismo escribiera algún
comentario denigrante o malicioso en este blog
que atentara contra la honrosa ciudad de Mayagüez, de seguro estaría en peligro
de ser acusado por uso inadecuado de los medios cibernéticos, actuando con malignidad
absoluta que mancilla la integridad y el prestigio de todos los que laboran en
la administración municipal. De
inmediato, me convertiría en persona non
grata para los mayagüezanos y hasta podría enfrentar acusaciones en los “foros
correspondientes” –no sé cuáles, porque el documento solo especifica la
asignación de fondos para la investigación y el señalamiento, mas no aclara
bajo qué estatutos legales se ampararían las acusaciones para proceder
legalmente contra los imputados.
Vaya por Dios: el Guillo se ha guillao y de
qué manera.
Quiero pensar que esta soberbia estupidez
se debe a un temor oscuro y hondo que asusta a este señor. Es posible que, recorriendo las calles de la
ciudad que gobierna desde hace casi dos décadas, el alcalde se ha percatado de
que, por el terrible embate de la crisis económica, escasean los “men’s
hairstyling salons”. Entonces,
preocupado porque se descubra el terrible secreto que oculta bajo su extraña cabellera,
el alcalde intenta detener cualquier insinuación maliciosa, insulto inmerecido,
amenaza punzante o comentario mordaz que atente contra esa negrísima corona de
gloria.
Ya sé: la gente es mala, y usa la Internet
para hacer pocas vergüenzas, chistes de mal gusto y fotomontajes de baja calaña
que circulan por Facebook con la impávida fluidez de las aguas puras
mayagüezanas. Sin embargo, señor
alcalde, con todo el respeto que merece, es un deber decirle: la verdad es hija
de Dios y las fotografías no mienten.
Estoy seguro que ninguno de sus ayudantes, funcionarios ni empleados,
que tan lealmente sirven al gobierno de la egregia Sultana del Oeste, se ha
atrevido siquiera a mencionarlo con todas sus letras, temiendo por su seguridad,
la de sus familiares y sus mascotas.
Nadie ha tenido el valor de decirle que, en
lugar de cabellera, usted tiene un casco de motora incrustado en la cabeza. Si por decir esta verdad soy culpable, usted quédese
tranquilo: calva al aire y con la pierna cruzada, sentadito esperaré a que sus
ciberpolicías me detengan.
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| Foto: Josian Bruno/Noticel |

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